De Luis evoca nuevamente la idea de la muerte en esta obra, que puede interpretarse de manera inversa, como el paso de la vida a la muerte o viceversa. También utiliza elementos ya comunes en sus creaciones, como la mariposa, la polilla y los elementos florales, aunque en forma esquelética esta vez, como la flor esqueleto, que debe su nombre a la transparencia de sus pétalos. En esta representación el autor juega y casi se mofa de la idea convencional del bodegón y las naturalezas muertas.